¿Ha desaparecido el ambientalismo en México?

Escrito por: Karina Villalba Mejía

El movimiento ambientalista en México tiene muchas aristas; por una parte vemos  movilizaciones como las huelgas climáticas, la más reciente fue el 19 de Marzo afuera del Palacio de Gobierno en Nuevo León donde juventudes se organizaron para protestar por la justicia climática y se manifestaron en contra de la reforma a la Ley Industrial Eléctrica. 

Por otro lado, lejos de las protestas metropolitanas, observamos el ambientalismo puro ubicado en las zonas rurales, donde mujeres y hombres defensores de la tierra luchan por proteger su territorio a costa de su vida. 

En México es peligroso ser activista y aún más por el medioambiente, ya que estos padecen más opresión, acoso y amenazas porque luchan en contra de las empresas que afectan sus formas de vida. 

Lamentablemente, en materia ambiental, el gobierno es negligente y autoritario, pretende estar con el pueblo, pero no escucha sus voces.

Los pueblos indígenas y campesinos están hartos de no ser consultados en la planeación de megaproyectos que se llevan a cabo en su territorio. Las empresas invasoras defienden sus proyectos porque según aportarán “crecimiento económico y empleo” cuando en realidad no hay «desarrollo» que valga la devastación de ecosistemas.

La emergencia climática que vivimos nos muestra que tanto la depredación como la inacción son un crimen. 

Todo esto nos indica que el activismo ambiental en México debe tener más relevancia en la sociedad. Actualmente, se tienen conceptos erróneos de qué es el ambientalismo. Tenemos que abandonar el pensamiento individualista en el que creemos que nuestra gran contribución al medioambiente se reduce a adoptar hábitos ecológicos y consumir marcas eco friendly  porque esto deslinda la verdadera problemática ambiental: el modelo económico actual basado en la explotación de recursos de manera insostenible. 

Debemos entender que esta es una problemática que nos afecta a todos (aunque de manera diferente, pues las comunidades marginalizadas son las más vulnerables). El primer paso para un cambio es la conciencia cultural, la clave para la construcción de la sustentabilidad es la participación de una sociedad informada. Por otra parte es importante señalar la urgencia de un ambientalismo radical e interseccional en México con perspectiva de clase. La juventud tiene el enorme papel en informarse sobre las problemáticas socioambientales y difundir este conocimiento con la finalidad de actuar al respecto.

Los movimientos ambientales no han desaparecido, desde distintas trincheras seguiremos luchando por la justicia socioambiental y un futuro más sustentable.

Foto recuperada de TecReview


Karina Villalba Mejía

Estudiante de Ingeniería Ambiental en el Tecnológico de Monterrey

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